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Los 12 Portales del Amor

Lima 2006

Si para estar enamorado, fue un menester haber estado herido; tengo por bien llorado lo llorado, tengo por bien sufrido lo sufrido. Porque después de todos; he comprendido, que no se goza bien de lo gozado, sino después de haberlo padecido. Porque después de todo he comprobado, que lo que el árbol tiene de florido, tiene, de lo que tiene sepultado.

Hay un poeta de la lengua española Maestro del Amor, Maestro del todo, Maestro de la Espiritualidad, Conquistador de la adversidad, que es: Juan de la Cruz. Hablando de la vida, él dice: "Vivo sin vivir en mi, vivimos en nosotros, somos lo que somos, estamos en nosotros, nos aceptamos, nos amamos, podemos mirar hacia adentro de nosotros, podemos reconocernos en el espejo de nuestros hermanos, podemos callarnos y escuchar la voz del alma; podemos intuir una mente, a Dios en un lugar en ti, en esta estratosfera más allá del universo, sino, en el amor que florece en el niño que nace, podemos sentirnos intensa y profundamente, vivimos en nosotros, vivimos en ese lugar en mi, y de tal manera espero, que muera por quien muera, en mi no vivirá y sin Dios viviremos luego, pues sin El y sin mi, muero. Esta vida que se va, mil muertes se me hará, pues el alma y la esfera en que muero por quien muero, y luego más adelante, pego un grito casi desesperado, dice el poeta: "¡OH mi Dios! Lo que vi en esta vida no la quiero, que muera por quien muera ¿se justifica vivir así? ¿Vale la pena vivir así? ¿Es el mundo de la ilusión, del poder, de los sentidos, el sentido de mi vida? Vivimos para los sentidos, vivimos para el placer, vivimos para el poder, ¿realmente podemos rescatar el sentido de vivir y consagrar los sentidos a mi sentir y consagrar los sentidos a la vida?, ¿Podemos consagrar no la vida al placer sino el placer a la vida para tener un placer infinito y profundo de Dios y vivir la alegría, vivir con brevedad, vivir con desapego en el reino de Dios? ¿Podemos sentir en nosotros intenso y profundo el fuego del amor y vivir el Poder Divino, ser poderosos en la vida, no consagrar la vida al tener y al poder? Sino consagrar la vida al vivir este ciclo "al ser".

Vivir sin luz, vivir en común, luego con el otro, reconocer la naturaleza de nosotros. Vivir es el ritual de la unión, el ritual del amor, es el sexo, pero el sexo no en sentido contaminado, sino como la unión desde el corazón que sacude todo nuestro instrumento, que libera la música de la libertad y la música de la entrega y que nos consagramos. Vivir es, hacer de la vida un evento sagrado, es consagrar la vida, es entregarnos en una vocación de experimentar vivencialmente a Dios, no en escrituras muertas, sino en la escritura viva de nuestro corazón "el poema". Vivir es el arte del éxtasis. No existe la fantasía, no existe la adversidad cuando somos víctimas del mundo; cuando vemos un mundo de afuera y lo dividimos en un mundo inferior; cuando vemos pasar el mundo externo se nos hace terriblemente ajeno, pero cuando el mundo recorre por nuestras venas y en nuestro interior aún el dolor, la catástrofe y la crisis son señaladores y oportunidades para conquistarlo, son oportunidades para conquistar al ser y para crecer.

Nos dice, el mismo Juan de la Cruz en otro libro de poemas: entrenen de lo sutil y encontremos a bien en toda ciencia para hacer bien, no sabemos a donde entramos cuando entramos al amor, no nos importa, el amor no se calcula, no se planta en la vida, no se puede morir. El amor no tiene tiempos, no tiene pasados, no tiene futuros, ni tiempo único y total. Es conjugarlo en presente universal, es conjugarlo ya, ahora y aquí, el amor es una presencia, es el presente, es el poder de Dios dentro de nosotros, es el fuego transmutador que hace que cada momento ocupemos su lugar, nuestro lugar, el lugar de todos en que nos corresponde, es una fuerza coordinadora. El amor no se así de romántico solamente, es profundamente práctico, terriblemente exigente, podemos decir que el amor es una frecuencia cósmica celular. El amor es responsabilidad, es una sensibilidad, que va más allá de la sensibilería, y las lágrimas de cocodrilo, y el sentimiento de víctima, para comprometernos realmente con la vida. Nos hace capaz de responder ante el mundo, ante nosotros, hasta ese Dios interior escondido dentro de nuestro corazón. Esas son las fuerzas del amor. Cuando descubrimos las fuerzas del amor para la vida, podemos decir que descubrimos por segunda vez el fuego, el fuego transmutador que nos eleva en alas de la brevedad hacia una nueva libertad. ¿Quieres ser libre? Ama infinitamente. ¿Quieres paz? Ama infinitamente. ¿Quieres iluminarte? El amor es fuego en ti.

El amor es una energía dual, y tiene 2 aspectos: uno es la luz, el fuego que ilumina y la otra; el calor, el fuego dentro de ti que hace arder, que apasiona, que conmueve. Cuando estás conmovido, cuando vibras desde tu interior te iluminas. No existe una iluminación desde el intelecto, la única iluminación posible es cuando la cabeza se une al corazón, y tú te puedes integrar a la corriente del amor que es la corriente de la creación. El amor es una fuerza de la fusión. El amor es el agente de la movilización, es lo que ha permitido la atracción entre los átomos para formar moléculas, la atracción de las moléculas para formar tejidos y órganos y organismos y seres humanos y sociedades y comunidades y planetas y constelaciones y especies. El amor es la fuerza de la gravitación, el amor es la fuerza electromagnética, son las interacciones fuertes, son las interacciones débiles, es el campo unificado, es la magia de la sexualidad, es la atracción entre los pares y opuestos, es aquello que nos hace complementarios, el amor es el arte del éxtasis y el arte del éxtasis es el arte del amor. El amor es una obra imperial; es un veneno dulce, el veneno de Dios, que habita en nuestras venas y en nuestras arterias, y conmueve nuestro corazón, que dulcifica nuestra vida, que nos hace sentir interiormente que le da sentido a cada una de nuestras acciones, que brilla en nuestros ojos, que sonríe en el moribundo; que da en el benefactor en el bienhechor, que conquista el territorio de la conciencia en el guerrero, es la inocencia de nuestra inocencia, es la conciencia de nuestra conciencia, es Dios, un fuego consumidor cuyo nombre es el amor.

Dice San Juan de la Cruz: Entrenemos de lo sutil y encontremos aliento en toda ciencia hace un bien, el amor avanzando entre la ciencia y entre la conciencia. El amor no es como diciendo, está lleno de símbolos y flores, no hay motivos, el amor genuino es un amor impersonal, surge como una olimpiada, es una corriente viva que recorre nuestra vida, es algo que arde en nuestras palabras, en nuestras miradas, en cada abrazo, es aquello que nos identifica con el atardecer, es aquello que nos permite reconocer la genuina naturaleza de nuestro ser.

Nos dice Juan de la Cruz: no supe donde habitabas, pero junto a ti viví sin saber donde estaba, grandes cosas surgieron dentro de mí, no diré lo que sentí, pues me encontré no sabiendo toda ciencia para hacer un bien. Y más adelante dice: estaba tan impedido, tan absorto y alejado, que se quedó mi sentido de todo sentir privado y el espíritu dotado de un ente eternamente viendo toda ciencia pasar. Ese es un poema universal. Cuando yo te entiendo, no entendiéndote te comprendo porque entonces me abandono, me entrego a ti, me entrego a la totalidad de un sentimiento que ilumina desde el centro, no es el sentimiento del intelecto, y entonces realmente entro en la corriente del amor.

No es una ciencia el amor, es un arte, es el arte profundo de vivir, el arte de entregarse, el arte de abandonarse, el arte de darse, amas cuando te das, cuando te entregas, cuando entras en el éxtasis. El amor es el orgasmo de la relación no entendido sólo en términos físicos sino entendido en ese término de unidad transpersonal que hace que tu seas más que el pequeño ser que habita detrás de la piel y que hace que tus ojos brillen y que tus mejillas se calienten, y que tus manos se llenen de caricias, y que tus palabras se llenen de ternura y que tus lágrimas broten de tus ojos y te puedas abandonar, en ese estado de abandonarse es cuando eres libre, vives totalmente liberado. Ya no te resistes a nada, no te puedes resistir a lo que eres, porque tu otro Yo que es el amor y el amor es Dios en ti; es el Padre, y el Padre en ti y el Padre en ti es el mismo Padre de todos, y cuando tu Padre es el mismo Padre de todos, somos hermanos y cuando somos hermanos nacemos a la magia de la amistad, y en la amistad nace el amor. Porque el amor incondicional no es un intelecto que hay que conquistar, es mucho más simple, el amor incondicional es la amistad. Se amigo de ti mismo, se amigo de tu hijo, se amigo de tu padre, de tu profesor, de tu hermano, se amigo de todos. En la amistad nace la cordialidad que abre las puertas del amor. Si tu esposa está unida con su esposo, sin aceptar su condición de mujer, pues jamás serás esposa de tu esposo. El amor se construye sobre los cimientos de la amistad. La amistad es el común denominador del amor impersonal. En la amistad no hay juicios, no hay prejuicios, hay confianza, hay cordialidad, se establece un campo de ilusión, de tal manera que a partir de ese territorio de cordialidad, y de la amistad nosotros podemos sembrar la semilla del genuino amor, en la seguridad de que ese amor va a florecer y su aroma es la libertad. Estamos aquí para liberarnos, no los unos de los otros, sino liberarnos de nosotros que somos humanos, liberarnos de nuestra humanidad, conseguir nuestra independencia, la independencia es la libertad.

Una muy antigua tradición dice: que el corazón es el lugar donde abre el amor, un moderno estudio de la psicología sostiene que la vida, no es un recipiente para llenar de conocimientos sino una tea para encender y esa tea está en nosotros. Vivir es encender el corazón, es inflamar el corazón, es tener una vocación, es tener algo por lo cual podamos entregar todo lo que somos, algo a lo cual podamos consagrar la vida. Esa misma antigua tradición nos dice que el corazón es una flor, es el misterio de la rosa y de la cruz. En el misterio de la rosa y la cruz, en el centro de la cruz se incrusta la conciencia, y la conciencia es lo que tu mismo eres lo que te hace ser lo que te hace ser, lo que tu mismo eres, lo que permites que seas un ser humano integrado. En la conciencia nace el ser como humanidad. Ser humano es ser consciente de la conciencia. Allí nace la liberación, la luz se refleja en tu interior e ilumina y enciende tu corazón, y la rosa se despliega, y el despliegue de la rosa te descubre un zodiaco en el interior, Aries, sagitario, capricornio, acuario, no eran símbolos de un cielo exterior sino están dentro de ti; cierra los ojos y podrás ver miles de millones de ellos en tus neuronas todas las constelaciones dentro de ti. Unido el cosmos ardiendo en ti, todo el zodiaco y sus 12 pétalos en tu persona. Pero los 12 pétalos dentro de tu corazón son doce prácticamente desconocidos, son doce esferas de vivir, son doce estrategias que hay en tu interior, doce arquetipos del inconsciente colectivo, es nuestro recorrido para ver si realmente es tuyo y es un sendero interior, a ver si convertimos la vida en un viaje del círculo al cielo, es vivir hasta Dios, desde tu corazón a través del corazón de otros a tu propio corazón para despertar el sendero invisible, para despertar el amor interior.

Vamos a ver esos 12 pétalos del zodiaco que son los 12 portales del alma o las 12 compuertas hacia el amor, hacia el infinito. Vamos a tratar de renacer esta noche las puertas para despertar nuestro corazón. A reclamar ese espacio en nuestro corazón, para hacer revivir el renacer del amor, simplemente un objeto del poeta, o del filósofo, o del metafísico, para armonizar el amor en nuestra vida cotidiana, la propuesta es que podamos nacer a las fuerzas del amor y el nacer a las fuerzas del amor nos enfrentamos con el alma, cuando lo logramos, el cuarto reino, el reino humano se une al quinto reino, el reino angélico, el reino de las almas y logramos una gran síntesis, una vibración y un ascenso, estamos aquí para liberarnos, y nos liberamos ascendiendo al reino de Dios en los cielos, perteneciendo a este cuerpo que es el Reino de Dios, que es el reino del alma y descubrir que somos una Chispa de Dios, que somos Materia Prima Divina, y que somos una alma incorporada en nosotros, y que el alma es lo que brilla en nosotros, lo que en nosotros vive, lo que en nosotros ama y sueña ese es el alma, es la quinta esencia de nuestro cuerpo. Se trata entonces de un cristal para la vida el alma, de vivir con el alma, con todo el alma, en cuerpo y alma, de vivir espiritualmente pero no para la vida eterna, no pasar esta vida para la otra vida, sino vivir ahora y aquí dando testimonio del alma.

Podemos reír, llorar, patalear, sufrir, gozar, pero todo eso tiene sentido solamente si lo hacemos con amor supremo. Sufres, te duele, te puede doler, luchas, luchas por el amor, que el amor sea el límite del dolor. Para nacer a esas fuerzas del amor tenemos que ir mucho más allá de la sensibilidad, somos sensibles, si; nos duele la vida intensamente, a veces sufrimos, también; pero la vida es un río que tiene dos orillas, en una orilla la llamamos el amor y en la otra orilla la llamamos el dolor. El dolor es simplemente un despertar al amor, no es incongruente. El problema es el sufrimiento cuando nos apegamos al dolor, rechazamos el dolor, lo convertimos en sufrimiento, pero si hacemos del dolor una oportunidad y hacemos de la adversidad una oportunidad para revelar a través de la sombra en nuestra vida las fuerzas del amor, entonces entramos en la corriente de la vida. Amor y dolor son las dos riveras de la vida y la vida es el río, es la corriente a donde quieres llegar. Lánzate en tu propia corriente profunda que es la corriente espiritual que seguramente tu le vas hallar sentido, Y para avanzar a esa corriente tenemos que ir más allá de la sensibilería y más allá de la sensibilidad, tenemos que vivir crisis, la adversidad, son simple problemas sociales. Después de nuestros días vienen nuestras noches, sin nuestras noches no tendrían sentido nuestros días. Sin la sombra sería invisible la luz gracias a nuestra sombra vemos la luz. Sin el poder despertador del dolor no reconoceríamos la fuerza del amor, la vida está hecha de contrastes. Podemos sufrir los contrastes o podemos aprovecharlos como maestros, o como oportunidades, para crecer, reconocer nuestro ser, descubrir nuestro autentico ser.

Pues bien, la primera crisis, el primer sendero de la luz y la vida, es que la vida no es juego. Descubrimos que la vida está también en nosotros, en nuestro padre y en nuestra madre que los problemas del Perú, de la política y de la economía y del planeta también somos nosotros y los problemas de la violencia y de la miseria humana también somos nosotros. Descubrimos un día de todos que también nosotros somos vulnerables y cuando descubrimos nuestra vulnerabilidad descubrimos nuestra primera fortaleza. La fortaleza humana está hecha de la vulnerabilidad porque la vulnerabilidad nos hace blandos nos hace tiernos, nos hace sensibles, nos derrite las corazas y las máscaras, las falsas identidades, las apariencias, nos encontramos desnudos con nosotros mismos y sabiéndonos vulnerables nos movemos interiormente, el dolor nos conmueve y entonces conmovidos revelamos que el dolor era apenas un revelador del amor. El dolor está allí para revelar. Que el dolor revele a intuir las fuerzas del amor. Que las sombras revelen en tu vida la ráfaga de la luz del alma. Si no te caes del caballo, no escuchas la voz del alma diciendo porque me persigues luz en todo lugar. ¿Por qué me persigues? Esa es la voz del alma en nosotros. Pero esa crisis, esa primera crisis la llamamos la crisis de la sensibilidad, se puede convertir en el código de lectura de la víctima, en crisis de sensible, entonces, el dolor en lugar de servirnos para avanzar nos hace retroceder. Utilizamos el dolor para manipular, utilizamos la enfermedad para obtener ganancias secundarias, nos negamos a aprender su lección y entonces reconocemos que la única manera de llamar la atención del mundo es quejándonos y entonces nos volvemos quejumbrosos. Cuando nos volvemos quejumbrosos señalamos una víctima en el mundo de tal manera que el mundo está dividida entre las victimas y los culpables, y donde hay victima y culpa hay juicio y donde hay juicio y prejuicio no existe el amor. No puede existir el amor en el seno de la culpa. El amor ni siquiera considera el perdón porque el amor ya te perdonó. El problema no es de Dios, el problema es tuyo que no te perdonas, primera condición del amor es dejarlo pasar, dejar pasar su fuego, dejar pasar su luz, no resistirse a las fuerzas del amor. Dejar pasar el amor es perdonarse. Ni siquiera perdonar, tu te perdonas solo, si te has perdonado puedes perdonar, y cuando te has perdonado dejas pasar el pasado. Cuando dejas pasar el pasado tienes paz y si no tienes el lastre del pasado en tus espaldas y tienes paz, puedes sentir en tu vida las fuerzas del amor.

La segunda crisis, es la crisis de una sensibilidad superior, ya no nos duele la vida, ya no tenemos sensibilería, reconocemos que somos responsables de nosotros y de los otros, que somos interdependientes y nacemos a una cosa fantástica, que es la crisis de la responsabilidad, y esa crisis de la responsabilidad empezamos a participar de la construcción del mundo. Ya tenemos una forma de sensibilidad superior. En nuestra conciencia ya no estamos regidos por la reacción primitiva de ataque y huida. Ya no simplemente somos reactivos sino correactivos químicos que reaccionamos frente a los estímulos sino que ya somos sensibles pero tenemos capacidad de dar una respuesta. A nosotros no solamente nos duele la vida sino que aprendemos del dolor, no solo tenemos estímulos externos sino que aprendemos de ellos, y los transformamos a través de una capacidad de responder humana que llamamos responsabilidad. No existe amor sin responsabilidad. El que tiene amor es responsable, y el amor responsable tiene una definición muy sencilla, es dar a cada quien lo que necesita, no es lo que nos pide, sino lo que necesita.

En el mundo de hoy si a uno le va muy bien realiza un 20% de las cosas que sueña y que espera y el otro 80% no se sabe si nos va a ir muy bien. Pero nosotros a nuestros hijos les damos el 80% de las cosas que nos piden, y les aseguro que ellos son inválidos desde el punto de vista afectivo, y que les damos interdependencia y paternalismo y proteccionismo y el paternalismo y el proteccionismo impiden la manifestación de las fuerzas del amor que vienen con esencia de la responsabilidad, la capacidad de saber quienes somos, de vivir contigo mismo, que seas capaz de responder por tu familia y por el mundo, y que seas capaz de responder por tu humanidad de quien viniste.

La genuina responsabilidad es el primer portal del amor consiste en nacer a un nuevo código de ética. No la ética del Talión "Ojo por ojo, diente por diente" generadora de violencia. No a la ética del no hacer "No le hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti", porque esa es una ética de Pilatos, yo me lavo las manos porque yo no hice nada eso no fue conmigo, la ética del no hacer es una falsa ética para nuestra humanidad actual. Es la ética del compromiso total a la genuina responsabilidad de nuestra humanidad y que dice así: "actúa como si cada uno de tus actos pudiera convertirse en una ley de la naturaleza" es la ética en que tu y tu naturaleza ama a la naturaleza de la creación. Esta es la genuina responsabilidad y es el primer portal del alma, cuando somos responsables, el mundo se incorpora dentro de nosotros, el otro no está afuera, formamos con el otro unos ojos tan intenso y tan amoroso que yo puedo captar tu imagen y vivirla en mi corazón y sentirla dentro de mí y hacer la transferencia de la conciencia y mi lugar en el universo no lo cambia la conciencia. Allí ya no hay dos, allí somos uno. "Allí donde hay dos en mi nombre", nos decía Cristo, "allí estoy yo". La conciencia del amor está entre nosotros cuando en el nombre del amor nosotros nos relacionamos y eso es inclusividad ese es el segundo portal del amor.

La inclusividad es una fuerza que reacciona, es algo que impide la separatividad, que impide el juicio, es algo que derrumba todas las barredas, es algo que hace que ya tu te relaciones desde los otros, desde los sentidos externos no desde la piel sino del sentido copal, desde el sentir del corazón, es algo que hace que nuestra relación sea sentir y que cuando nos relacionemos sea de centro a centro y cuando estamos en ese vórtice de inclusividad el dolor del mundo es nuestro dolor, y cuando hacemos el dolor del mundo nuestro dolor y nos conmovemos salimos del cartel de la indiferencia. El pecado capital del mundo de hoy es la indiferencia no es un problema de los malos sino de la indiferencia de los que se dicen buenos. Este no es el problema de la sombra y de la oscuridad sino de aquellos que tienen un poquito de luz guardado y atesorado egoístamente en su corazón. El poder es salir de el y que tu abraces con tu corazón, la ley del corazón es darse en presente. El corazón es aquello que da segundo a segundo todo lo que recibe incansablemente día y noche hasta el momento de la muerte, el corazón hace el vacío permanentemente todo lo que recibes lo das, que todo aquello que tu recibes lo puedas dar, que lo recibas, que lo incorpores en tu corazón para darlo y así accedes al tercer portal del alma que es la participatibilidad. Tenemos entonces los tres primeros pétalos del alma.

Primero contacto con el alma, la responsabilidad. No existe amor sin responsabilidad, no existe libertad sin responsabilidad. Si fuéramos responsables no haríamos una Estatua de la Libertad sino 12 estatuas a la responsabilidad y mucho más grande que la Estatua de la Libertad porque si no existe la responsabilidad no puede existir una genuina libertad que es la genuina independencia.

Segundo Inclusividad esa atracción dentro de ti. Tú eres bella cuando eres influyente, te vuelves magnífica interiormente, te vuelves un mar. Las mujeres creen, que atraen a los hombres porque se perfuman, su aroma es el amor, su aroma es aquello que emite su corazón, no es el tamaño de su nariz, no es la forma de tu cintura, realmente es tu capacidad de atraer magnéticamente porque haz conquistado en tu interior esa inclusividad que te da el amor. Entonces en ti nace la mujer, nace la madre, nace la parte humano, nace el surco fértil, nace la tierra y tu puedes albergar esa semilla del amor que un día florece en la libertad, esa es la historia del eterno femenino, nosotros las mujeres y también los hombres porque los hombres también tenemos ternura, tenemos de femenino, es la historia de la inclusividad. Ser influyentes es ser inclusivos, es hacer que la vida se convierta en un imán. ¿Pero qué es un imán? Los psicólogos hoy en día nos explican, es algo que tiene una estructura coherente en su interior, que está alineado, los extremos de los electrones están unidos. Un imán es como un cristal y un cristal es transparente porque tiene un patrón de organización molecular en su interior que es coherente. Cuando tu conquistas coherencia, cuando tu pensar, tu sentir, y tu actuar van en la misma dirección, cuando sientes como pienses y como actúas y no simplemente vas como un carro bien intrépido y sobre la carrocería para un lado del chofer y para otro lado y la dirección perdida, entonces en ese momento que te aliñes eres transparente, eres coherente, dejas pasar la luz, la luz se refleja a través de ti, incorporas la luz, embelleces la luz, y das de tu luz, y en ese sentido embelleces la vida a tu alrededor, ese es tu aroma, el aroma de tu amor, es el perfume con el cual tu transformas la vida a tu alrededor. Deja salir tu aroma al exterior, ser incluyente y la inclusividad es no-violencia, es no juicios, es no crítica, es no-separatismo, es no-ego, es poder ver más allá de la apariencia, la actualidad, la esencia. Detrás de ti que posiblemente eres un asesino hay un Dios esperando en el cielo que también está en nosotros, que también es tu padre como mi padre, somos hermanos, yo no miro tu apariencia, yo miro tu humanidad y tu humanidad no es asesina. Tu humanidad es una flor esperando desplegarse, es un aroma de amor esperando que la flor pueda desplegarse. Esa es la honda del amor. Yo confío en ti porque confío en tu humanidad y confiar en tu humanidad es confiar en Dios que hay dentro de ti.

Alguna vez llega a mi consulta un hombre que había asesinado más de 15 personas. Yo lo amé, yo lo amé por asesino, yo lo amé un hombre muerto de miedo, sudoroso, tembloroso, con la mirada escondida, y de pronto comprendo que es un niño que no tuvo padre, no tuvo madre, este ser humano no tuvo una infancia, todos sus errores son producto de su dolor no procesado. Pero su dolor es mi dolor porque no ha encontrado en la vida un abrazo, porque no tuvo un padre y una palabra cariñosa y unos ojos que le dijeran puedo confiar en ti, ni alguien que pudiera revelar ese Dios en su corazón. Conmovido, entonces me levanto y lo abrazo, y llora y me moja la camisa, y me moja el hombro, y sigue llorando, y al cabo de un tiempo estábamos llorando los dos de su dolor. Después de esto que fue la única, primera y última consulta tenemos un hombre que se recuperó de su adicción y es un apóstol.

El error, el fracaso, la sombra y el dolor son verdaderas pruebas. Crecemos por la sombra, la sombra es necesaria para crecer. Tomemos y esto es literalmente cierto el reino vegetal, la semilla crece en la sombra, hay que enterrarla en el vientre de la tierra, la conciencia crece en la sombra. El hijo crece en la sombra, en el seno de la Virgen Madre crece y se desarrolla la conciencia y se toma conciencia. Cuando ustedes ven un arbolito que crece y crece con sombra, por un lado llega la luz tienen ustedes el tallito que crece va hacia arriba y la luz viene del norte pero por el sur no está entrando la luz ¿Qué hace el arbolito? El arbolito se inclina hacia el norte se inclina a la luz, pero para inclinarse para el norte tiene que crecer mucho más por el lado de la sombra por el lado sur. El lado luminoso crece poco pero el lado oscuro crece mucho más y esa que es una realidad respecto de las plantas también es una realidad respecto del ser humano crecemos en la adversidad. La adversidad es simplemente nuestro código de lectura, lo llamamos adversidad, pero la adversidad es un maestro, es un spalding que nos pone la vida, es un entrenador, es una vacuna, es algo que nos permite la fisioterapia del alma, es algo que nos lleva a desarrollar nuestra musculatura espiritual, que nos fortalece, sin esa confrontación entre la adversidad realmente nunca pudiéramos crecer. O sea la adversidad es necesaria, inclusividad no solo es tragar y tragar gloria y tragar luz, inclusividad es también absorber el dolor humano y transmutarlo, es la capacidad de revivir. Nosotros estamos en un proceso de redención que es colectivo y tu participas de ese proceso de redención cuando captas el dolor del otro, cuando ofreces tu propio dolor, cuando lo puedes transmutar eso es inclusividad, y esa es tu aroma, el aroma de tu vida que te hace magníficamente coactivo o atractiva. Y cuando eres inclusiva tienes aún más, entonces participas de la vida, entras en comunión, entras en la eucaristía, pan de vida y cáliz de salvación, sangre de tu sangre, dolor de tu dolor, vida de tu vida, es el ser entero el que tu entregas con la experiencia viva de tu ser cuando te das. Participatividad no escatima ni limosnas, ni migajas, la participatividad que es el logro total del alma es darse. Darse es entregarse y cuando tu te entregas, cuando el guerrero se entrega, la nave es una paradoja. Cuando tu renuncias, encuentras; cuando tu construyes tu personalidad y se la ofrendas hacia el alma de llevar una vida impersonal, de tal manera que la primera ofrenda es que ofrendes tu cuerpo al alma a tu Dios interior, al Cristo en ti, a esa unidad de conciencia cósmica que vive dentro de ti y empiezas a participar de un banquete real.

Tenemos entonces, un primer portal del alma que es responsabilidad. Entras en contacto con el alma eso es inspiración. Invocas las fuerzas del alma en ti, no cuando te encierras en un Templo en los Himalayas durante 3 años sino cuando en tu vida cotidiana eres responsable. Entonces puedes decir que estas sintiendo el sendero espiritual.

Entonces puedes decir, que eres un maestro de la sabiduría, pero eso no es sabiduría ni maestría si no tienes responsabilidad. La responsabilidad es obtener en nosotros un buen carácter. Un buen carácter es un carácter dulce, flexible, fluido, tolerante, amable. La responsabilidad te hace ser amigo de las fuerzas de la naturaleza, esta unidad dentro de ti. La responsabilidad te hace amable y amistoso. La responsabilidad te dulcifica. Ser responsable no es ser duro. Ser responsable es ser flexible, tolerante, fluido, amable, bondadoso, esa es la responsabilidad y ese es el primer contacto con el alma.

Segundo, el segundo movimiento es la impresión del alma. El alma se incorpora dentro de ti cuando tu responsabilidad ya no solo es sobre tus pequeños asuntos que tienes por día, sino cuando tu responsabilidad va más allá de tu grupo de tu familia y empieza a abarcar la humanidad, empieza a ser influyente e inclusivo, cuando empiezas a ser inclusivo empiezas a vivir la vida de la buena voluntad, tienes buena voluntad, y si tienes buena voluntad tienes paz, y si tienes paz llegas al amor. A eso lo llamamos impresión, tenemos primero contacto con el alma responsabilidad. Segundo, la impresión del alma en la vida es inclusividad, y el tercer movimiento es dar que es la fuerza del alma desde el ser que eso es participabilidad.

Así construimos los tres primeros territorios del zodiaco interior, los tres primeros pétalos de la conciencia y empezamos a desplegar esa flor del corazón. Cuando lo logramos entonces, podemos acceder a un nivel más profundo. A un nivel de más pasión más profundo en nuestro desarrollo espiritual, el desarrollo del contacto de las fuerzas del amor con el alma. En ese segundo nivel está compuesto también por tres pétalos, tres territorios de la conciencia que podemos practicar en la vida cotidiana. El primer pétalo de este segundo nivel es la soledad. Sol-edad, quedarte en la total mudez, quedarte solo, la edad en que nosotros podemos ser nuestra compañía, la edad en que ya nos vimos a nosotros mismos en que somos autosuficientes, y que tenemos un diálogo interior profundo con el alma, en la que podemos orar desde nuestro corazón sabiendo que allí está la luz, y que podemos escuchar a Dios en nuestro corazón, es decir que podemos meditar, cuando oramos y cuando meditamos entramos en contacto en el altar interior desde nuestra propia soledad desde ese silencio sagrado interior con las fuerzas del alma. Esa es otra manera de entrar en contacto con el alma. Ya tenemos dos maneras de entrar en contacto con el alma, que es la expresión de la conciencia espiritual en nosotros, primero la responsabilidad, segundo la soledad, retírate, cállate. Entra en el vórtice del silencio haz la pausa, haz el vacío. La vida es una música hechas de ritmos, pero la clave del ritmo es la pausa, si no tienes pausas, no entras en contacto con el alma en ti, no puedes escuchar en tu silencio o en tu actividad la voz del alma. La soledad es tenencia de la madurez espiritual. Cuando no tengas algo que dar, cuando puedas callar, cuando salgas de todo el ruido de las cadenas y competencias afuera, cuando tu tiempo libre realmente sea libre y puedas respirar en total soledad y puedas sentir la total compañía de Dios dentro de ti. Cuando seas un fruto maduro que se cae por su propio peso. Cuándo hallas alcanzado la dimensión de la dulzura del fruto que madura y que es blanca y tierno y se puede abandonar al momento y a la tierra y liberar sus semillas, en ese momento haz nacido a tu plena madurez espiritual y esa madurez espiritual la soledad que te permite el contacto con el alma, te permite además un segundo nivel, de incorporación a las fuerzas del alma, la impresión del alma y esa impresión del alma es serenidad ¿Qué es serenidad? Es una paz interior profunda que no la puede conmover un terremoto exterior, es un bombero en Nueva York que después que las Torres Gemelas se están cayendo todavía sube varios pisos y baja más de 15 personas cargadas y salva varias vidas mientras todo el mundo está en crisis de pánico él está en el centro del alma en el poder de ese vórtice de conciencia que es capaz de ofrendar la vida sin perder el control, la soledad es coger el timón de la vida, la soledad es aprovechar el viento y la corriente y la tormenta a nuestro favor, la soledad es darle una dirección y un sentido y un propósito espiritual a nuestra vida, la serenidad. La serenidad es ir al interior de nuestro ser. La vida es un huracán, un huracán que va a gran velocidad. Si estamos afuera apenas nos alcanza la vida y la fuerza para sostenernos porque la fuerza centrífuga nos bota de la puerta. Pero si estamos adentro en nuestro ser, estamos quietos aunque la rueda vaya a una gran velocidad, la serenidad es la máxima velocidad, pero la máxima velocidad es la máxima quietud la del centro la del fondo de nuestro océano interior. Una persona serena es una persona soledad, es una persona sanadora, es un árbol de ramas extendidas que siempre nos va a dar sol, un gran sol, el que abona a los de aquí y a la sombra también. Ser como esos buenos sanadores que dan frutos en la luz y que dan más sombra a numerosos, permite que la gente se recoja alrededor de ti y calme su sed y su fatiga alrededor de ti, permite que alrededor de ti cuando todo el mundo pierda el control, y el orden, no entre en crisis de pánico, que alrededor de ti se genere un vórtice de serenidad, un vórtice de paz, conviértete en el ojo del huracán. El ojo del huracán es el punto de la mayor calma en el núcleo y entonces hay cientos de centenares de kilómetros en la periferia. En el centro del huracán podemos poner un avión porque ese centro es un lugar que emite paz. El problema no es el huracán, el problema es que vivas en tu periferia, porque cuando vives en el centro de tu ser, en el vórtice de tu serenidad tienes contigo las fuerzas del alma. Las fuerzas del alma te dan un potencial infinito, es el potencial humano y desde allí tu puedes transformar la tempestad, puedes vivir la tempestad y utilizarla a tu favor para emerger a la vida, a una nueva vida, es el arte de vivir en el ojo del huracán, en el centro del conflicto, en el centro del caos, el caos no es terrible, en todo centro de cada caos hay un germen ordenante, un germen de una nueva vida, la vida te regaló la adversidad y la crisis para que puedas cambiar, para que puedas vivir, crecer, renovarte para que ingrese la corriente de la vida, ese es la serenidad. Y si tu tienes un ángel, si no vas en un mar externo a la vida, si no que has anclado la vida en la profundidad en tu océano interior, y has incorporado al interior de tu vida las fuerzas del alma entonces, puedes dar ¿y qué es lo que das? Ya no solo paz, ya no solo serenidad, sino calma. La gente va donde ti para que tu le des tu paz.

Tu siempre puedes darle la paz, y cuando das la paz, asumes las aguas y entras a la calma. Una parte del drama de nuestra vida es que vivimos en las tempestuosas aguas de nuestras tormentas y nuestros mares. Pero de pronto nos encontramos una persona y nos vamos quejando con que no tenemos zapatos, o nos encontramos con una persona que no tiene pies, y sufrimos y no podemos vivir sin sufrimiento, de pronto estamos con tortícolis mirando siempre hacia arriba y no miramos nunca hacia abajo. Sí miráramos hacia abajo y hacia atrás y viéramos como heroicamente tanta gente a tenido conflicto peores que los nuestros con total dignidad y aún con alegría, sin ningún sentimiento de ser víctimas, entonces aprenderíamos la lección y tendríamos paz, serenidad y a nuestro alrededor se generaría la calma. No porque echamos una cantaleta sobre la paz y sobre la calma, si no porque somos la paz, la serenidad y la calma, porque hemos aprendido a vivir con nosotros, reconociendo que nosotros somos el alma, díganse todos los días Yo Soy el Angel de la Guarda, Yo Soy el Alma, El Alma brilla dentro de mi. Permito que las fuerzas del alma fluyan a través de mi corazón y así en medio de la tormenta yo voy a encontrar ese centro espíritu de paz que me va permitir avanzar.

Esos son los otros tres portales del alma, ya llevamos seis. Dos portales que nos permiten el contacto, asumir la responsabilidad y la soledad, reservar un espacio para ti, un espacio para ti, un espacio sagrado; 5 minutos, 10 minutos, 20 minutos fueron tuyos, donde suele uno tener una especie de actividad a la que creo a donde puedo realmente llevar la luz a tu interior, sentirla en tu corazón, y regocijarte, y saludar a Dios, saludar el día con alegría y seguramente te va a cambiar tu vida. Pero necesitas un territorio vivo, un territorio interior porque aquí donde estás tu, en vivo, es decir con el alma, allí está Dios. Los tres están dentro de ti y tenemos los otros que son los que nos permiten la impresión del alma, contacto con el alma, responsabilidad y soledad. La impresión del alma, inclusividad, y serenidad una relación desde el alma que tu des la vida las fuerzas vivas de tu alma, están hechas con participabilidad del alma. Eso es el precio de las claves de tu vida. Luego vienen los otros portales que estamos avanzando.

El camino de la iniciación es el camino de la espiritualización, es el sendero de la expansión de la conciencia, estamos aquí para expandir nuestra conciencia y expandimos nuestra conciencia aprendiendo que la vida es un proceso de aprendizaje. El cerebro cambia cuando aprendemos, y el cuerpo cambia cuando aprendamos, vivir es aprender relaciones todos los días, y la lección aprendida es ser libres. Pero ¿Cuál es el obstáculo mayor? Abrir a la corriente del amor ¿Cuál es el obstáculo mayor para que podamos aprender? El apego. Existen tres pecados capitales, no hablando en términos religiosos sino hablando en términos de la evolución.

Tres grandes obstáculos para la evolución: Primero, la ignorancia de lo que somos. Éramos una bella prisma y no lo somos. Éramos los humanos los únicos en el concierto de la creación y no lo sabemos. Éramos una chispa de Dios y no lo reconocemos. Nos identificamos con lo que no somos por ignorancia. Identificamos el ser con el no ser. La cualidad humana el no ser, la vida humana con el tener, el poseer o con el placer. Primera causa del sufrimiento de Dios: Primer obstáculo del aprendizaje: la ignorancia. La ignorancia de Dios conduce a los grandes obstáculos, primero el apego. El apego es la total negación del amor. El apego es la negación de la reciprocidad que es la esencia del amor. El apego es una clave del acto: dependencia y la dependencia es un espíritu dual. Así que el Portal del Alma esencial para la expansión de la conciencia, el aprendizaje y la iluminación es el desapego. El desapego es la vía de la brevedad, es la vía de la brevedad es la vía de la alegría, la vía de la alegría es aquello que le da sentido al trabajo espiritual que no es un trabajo duro, y terrible para masoquistas como hemos creído, es el camino de la brevedad. El camino del ascenso y el camino de la alegría es también el camino de la vida. Un santo triste es un triste santo. No pretendas una santidad triste porque no tiene nada que ver con la santidad y la perfección y eso es perfeccionismo y el perfeccionismo es una negación del amor. Sé imperfecto no importa, estás evolucionando, acéptate como eres, pero sé de todas maneras alegre, puedes sonreír, puedes gozar de la vida, puedes embriagarte de la vida, pero solamente te embriagas de la vida cuando te abandonas, cuando te desapegas. El desapego es el camino del éxtasis, es el camino de la fusión, la unión y la fusión y la unión es realmente un ritual en la creación. Segundo la impersonalidad. No seas tan importante, no somos tan importantes como creemos. Nuestra máxima importancia es ser corriente de la vida. Ser comunes y corrientes, bajemos nuestro perfil, no nos maquillemos más, aceptémonos exactamente como somos. No con el enano de nuestros complejos ni el gigante de nuestros sueños, si no exactamente como somos. Cuando te aceptas exactamente como debes estas dando la nota de tu ser y solamente así puedes crecer espiritualmente.

Llevando una vida impersonal es una paradoja porque hemos construido una personalidad para destruir, para negar, para abandonar. Necesitamos de una buena personalidad, de un buen carácter y buen temperamento, sí, ¿para qué? Para olvidar. Para que te olvides de ello y el alma pueda tomar posesión de su instrumento. Un buen músico no piensa en su instrumento, y sabe adorar su guitarra, no si es un Stradivarius o si es que es un mejor violín, no, si le valió un millón de dólares. El le arranca música a su instrumento. La personalidad es un instrumento para que el alma arranque esa música. Para que demos nuestra sinfonía, para que cambiemos la canción que venimos cantando y demos esa danza que venimos a danzar. Eso es una vida impersonal, trabajemos todos en la personalidad. Construyamos una persona, una personalidad, al servicio de la totalidad de la humanidad del alma, nazcamos poner una seda al servidor y cuando nosotros servimos estamos entrando al verdadero ritual del amor. El servicio es algo muy divino, el servicio es la paz y el amor. La vida es muy simple recibes de aquello que das, y que estas esperando para dar. Nos quejamos que la vida no nos da, ¿y que le damos a la vida? Cosechas de tu propia siembra. Si cosechas miseria vas a entrar a la miseria, si cosechas dolor vas a entrar al dolor, si cosechas vientos y tempestades eso es lo que has sembrado, cambia la calidad de tu siembra, si pretendes compañía dale compañía a la vida, si pretendes amor dale todo el amor a la vida, es muy sencillo, si pretendes cualquier cosa entrégalo todo, porque eso está dentro de ti, lo puedes liberar, lo puedes obtener inclusive de una semilla puedo obtener una cosecha es la parábola del señor abandona tu semilla sácala del bolsillo de tu personalidad y entra en la tierra de la totalidad, en la pachamama de la humanidad y así vas a poder cosechar aquello que buscabas. Se trata entonces, de vivir impersonalmente. Pero vivir impersonalmente, interioriza las fuerzas del alma. Cuando ya no somos tan arrogantes, cuando realmente podemos ser sencillos, y vivimos en el código de la totalidad, todo tiene un sentido sencillo. Un artista genuino es sencillo, un verdadero maestro es sencillo. La sencillez es el arte de la impersonalidad que te permite acceder a la totalidad, la totalidad es lo que te permite la vida del alma en ti.

Y tenemos otro Portal del Alma el tercero que es el tercer punto que es la indiferencia a lo esencial. ¿Y qué es esencial? Eso es muy relativo, esencial es lo que te sirve a ti, no esencial es lo que no te sirve a ti y le puede servir a otros, eso es lo que es esencial. Es lo que tu realmente necesitas, ¿Y que es lo que no necesitas? Aquello que no has utilizado en el último año, los zapatos que no te has puesto, el abrigo que no te pusiste, el libro que no has leído, todas las las... Cuando vivimos una vida con lo esencia hacemos el vacío, y el vacío es la condición de la plenitud, y lo más tenue es lo que está más fácil, porque el vacío está habitado por el alma y la conciencia, por allí donde hay muchas plenitudes externa, muchos ruido, muchos cachivaches, muchas cosas, la mente no puede ver el alma. Tener es sabio que con el corazón hace el vacío para poder recibir de nuevo sangre, así nosotros todos los días podamos morir, podamos hacer el vacío. Lo más esencial en la vida es morir. Morir es renunciar, renunciar es desapegarse. Desapegarse es entregarse. Es reconocer aquello que en nosotros no es esencial, y renunciar a ello, es tirar todo el lastre, es liberarnos de aquellas cosas graves, para poder tener en la vida nuevamente la gravedad sino la ley de la brevedad que nos permite ascender. Podemos ascender cuando hacemos el vacío, y hacer el vacío es primero morir, ¿y qué es lo primero? Alli nos vemos en un dilema, es morir en la vida diaria. Hacemos todas las cosas menos lo primero, lo primero es Dios en nosotros, allí están nuestros primeros errores. Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, pero a ti mismo, si no te amas a ti mismo no puedes amar ni a Dios ni a nadie, lo primero es que te quieras, que te quieras intensamente, que te quieras profundamente, que te aceptes, que te digas en el espejo y aunque tengas arrugas veas el egoísmo de haber vivido como has vivido, de haber gozado como has gozado, y sigas disfrutando de la vida, nosotros venimos a gozar a disfrutar, a liberarnos, y liberarnos es liberar el lastre de lo que no es esencial.

Y vienen los tres últimos portales del alma en los que casi no voy hablar por obvias razones. Son primero la intuición. La intuición es un portal del alma que te permite acceder a la visión de lo que es total. Desde el intelecto nosotros tenemos una visión secuencial o lineal del mundo. Desde la intuición tenemos una visión total. Es la que nos permite descubrir, crear, entrar en los códigos del inconsciente colectivo, en el mundo de los arquetipos hacer una nuevo modelo, hacer un nuevo libro, hacer un nuevo cuadro, hacer una nueva fórmula. Intuir es entrar en ese territorio de la conciencia en que entra Einstein cuando descubre el teorema de la evolución, que es el que encierra el ns2 es = nc2 (o algo por el estilo no entendí). Eso es intuir, descubrir los códigos de la creación, entrar a mundos superiores. Entrar en el mundo de los arquetipos. La intuición se convierte en sabiduría, y la sabiduría es el canal de construir en nuestro corazón para convertirlo en comprensión. Eso es sabiduría. Yo puedo conocer, pero el conocimiento no me transforma. Yo puedo saberme todos los códigos de ética y pegarle a mi mujer. Pero cuando yo comprendo soy consecuente, soy coherente, hago que mi conocimiento se convierta en carne y sangre en mi vida, y eso es transformar, y todas esas cosas ¿para que? Para liberarnos, no los unos de los otros si no en la interdependencia, todos, reconociendo que cada persona humana es una parte esencial de nosotros mismos, tu estas aquí para liberarme. Para hacerme reconocer que sin ti la vida no tiene sentido, sin ti yo no soy completo, que sin todos yo no soy humano, para hacer el concierto de nuestro amor, esa es la libertad. Y estos 12 portales tienen que ver con los 12 trabajos (?), Con los 12 arquetipos del inconsciente colectivo, que van en relación con un viaje de la inocencia inconsciente cuando nacemos, a la inocencia consciente cuando conquistamos la sabiduría. La vida es un viaje a la libertad que parte un día de la inocencia inconsciente y que llega a inocencia superior a esa transparencia esencial del ser humano que es la inocencia consciente.


Muchas Gracias.
Jorge Carvajal

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